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Luis Molina Achécar advierte que República Dominicana necesita más productividad para no frenar su crecimiento

septiembre 15, 2026 · Redactor
Luis Molina Achécar advierte que República Dominicana necesita más productividad para no frenar su crecimiento
Foto: www.elcaribe.com.do

La advertencia del presidente del Centro Financiero BHD vuelve a poner sobre la mesa las reformas y la adopción tecnológica como factores decisivos para sostener el avance económico dominicano.

República Dominicana estaría entrando en una etapa en la que la inversión, por sí sola, ya no sería suficiente para sostener el crecimiento, según advirtió el presidente del Centro Financiero BHD, Luis Molina Achécar, al pedir un giro hacia mayor productividad, incorporación de nuevas tecnologías y reformas. La advertencia, formulada durante el almuerzo institucional de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (Amchamdr), somete a examen la capacidad del país para convertir años de expansión en resultados duraderos y no únicamente en cifras positivas.

Molina Achécar afirmó que, tras casi tres décadas de crecimiento y con la economía ya clasificada como de ingreso mediano alto, el desafío es conservar ese ritmo en el tiempo. Respaldó su planteamiento en el economista domínico-mexicano Raúl Féliz, quien sostiene que los países subdesarrollados primero crecen por inversión, pero al alcanzar cierto nivel de ingreso requieren productividad y nuevas tecnologías para no quedarse estancados. En ese marco, señaló que el PIB per cápita dominicano, medido por paridad del poder de compra, subió de 16 % del de Estados Unidos en 1990 a 32 % en 2025, y recordó que Chile, México y Brasil entraron en fases de estancamiento al llegar a 42 %, 35 % y 30 %, respectivamente.

“Esto indica que podríamos estar llegando al momento de la trampa de los ingresos medios, por lo que, para seguir creciendo, debemos asegurar un incremento continuado de la productividad. Para lograrlo, tenemos que adoptar nuevas tecnologías”, sostuvo. La observación introduce una alerta institucional sobre el costo de aplazar decisiones de fondo: si el país ya se acerca al límite del modelo apoyado en inversión, el debate deja de ser celebratorio y pasa a centrarse en la revisión de las reformas y los resultados pendientes para evitar otro ciclo de desgaste económico y social.