El ministro de Hacienda, Magín Díaz, afirmó que su gestión está dispuesta a escuchar a gremios y organizaciones para identificar mejoras, aunque dejó claro que no dará espacio a quienes, según dijo, ven al ministro como “un lacayo capturado por intereses y grupos de presión particulares”. La declaración, hecha durante el Almuerzo de la Cámara Americana de Comercio (Amchamdr), colocó el debate sobre la política económica en un terreno de apertura condicionada, justo cuando crece la exigencia de vigilancia sobre las decisiones del Gobierno dominicano en materia fiscal e institucional.
Ante representantes de los sectores público y privado, Díaz sostuvo que su objetivo es ayudar al Presidente en la conducción de las finanzas públicas y de la economía, junto al Gabinete, el equipo económico y el Banco Central. También defendió que, en un contexto de “crisis permanente”, la tarea no se limita a administrar cifras, sino a preservar la estabilidad, ordenar las finanzas públicas y sostener el desarrollo, aun con decisiones que no siempre resulten cómodas o populares.
El funcionario presentó esa línea como una apuesta por el interés general y por una economía “más sólida, productiva e inclusiva”, al tiempo que subrayó el peso de sus responsabilidades, que abarcan desde la estrategia fiscal hasta la planificación de la inversión, la estrategia de desarrollo, programas sociales y la supervisión de fideicomisos. Ese alcance, sin embargo, también refuerza la presión por mayores explicaciones públicas sobre cómo se ejecutan esas funciones y qué resultados concretos produce una gestión que pide confianza mientras delimita el tipo de cuestionamiento que está dispuesta a aceptar.
