La industria de dispositivos médicos en las zonas francas dominicanas ha pasado de procesos más simples de ensamblaje a operaciones de mayor complejidad tecnológica, según explicó Bela Szabó, presidente ejecutivo de Zona Franca Industrial Las Américas. Durante un encuentro con periodistas en las instalaciones del parque, sostuvo que antes predominaban artículos como mascarillas, batas y otros insumos médicos, mientras ahora llegan empresas con procesos más sofisticados dentro de la cadena de producción.
El señalamiento, sin embargo, también deja abierto un punto de fiscalización sobre la política de atracción de inversiones: el propio Szabó advirtió que el fortalecimiento de este sector no significa que República Dominicana deba concentrar su estrategia únicamente en dispositivos médicos. A su juicio, las zonas francas necesitan mantener una oferta diversificada para reducir riesgos y aprovechar oportunidades en distintas industrias.
Ese contraste entre el avance que exhibe el sector y la advertencia sobre no depender de una sola actividad coloca sobre la mesa una alerta institucional sobre la conducción de la estrategia industrial. Szabó planteó que el país debe seguir atrayendo empresas con mayor valor agregado, pero sin descuidar otros sectores donde las zonas francas han mostrado competitividad durante décadas, un punto que refuerza la exigencia de seguimiento sobre si el discurso de sofisticación se traduce en una política equilibrada y sostenible.
