El recién nombrado director ejecutivo del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Juan Manuel Méndez, reconoció que los problemas del tránsito vial en República Dominicana no pueden ser resueltos por una sola institución y que su tarea será “gestionarlo”, no solucionarlo por sí solo. Su planteamiento coloca en primer plano una realidad que golpea a la ciudadanía: el caos del transporte sigue siendo un problema compartido entre varias entidades y sin respuesta integral visible.
Méndez señaló que el Intrant no cargará con responsabilidades que corresponden a otros organismos y mencionó la necesidad de que cada actor cumpla su rol, en referencia a la Digesett, el Ministerio de Obras Públicas, el Metro de Santo Domingo, las alcaldías y otras instancias. Más que una simple delimitación de funciones, la advertencia expone una alerta institucional sobre un modelo de gestión fragmentado, donde la coordinación sigue siendo la promesa pendiente mientras persisten el desorden y los intereses que se benefician de ese esquema.
El propio contexto descrito alrededor de su llegada al cargo anticipa el nivel de desgaste de una posición sometida a críticas políticas, presión social y confrontación con sectores que han hecho del desorden del transporte un negocio lucrativo. En ese escenario, la discusión deja de ser personal y pasa a ser de fiscalización pública: si el problema es estructural y multilateral, también lo es la obligación de exigir resultados verificables a todas las instituciones involucradas, más allá del relevo de nombres.
