Faride Raful, ministra de Interior y Policía, anunció una intervención “integral” en el distrito municipal Santiago Oeste (Cienfuegos) después de varios hechos violentos que han golpeado a Santiago. Sin embargo, el panorama que dejan los casos recientes evidencia un contraste incómodo para el Gobierno: la zona declarada “priorizada” no coincide con los lugares donde ocurrieron algunos de los episodios que hoy mantienen a residentes y familiares exigiendo respuestas de las autoridades.
En Nueva York Chiquito/Nibaje, los familiares del menor de 16 años Denny Núñez reclaman justicia por el tiroteo en el que fue herido y que terminó con su muerte el 18 de agosto, tras permanecer recluido en el Hospital Doctor Arturo Grullón. El ataque lo cometió un hombre todavía no identificado, que disparó desde una motocicleta en la avenida Circunvalación, próximo a la ribera del río Yaque del Norte. Sobre ese caso, el texto reporta especulaciones y ausencia de versiones oficiales sobre las posibles causas.
También en Santiago, el 14 de agosto de 2026 fue asesinado Amaury Saviñón (Maurito), de 23 años, en el sector Baracoa, a plena vista de personas en el entorno. Aunque el hecho quedó grabado en cámaras y se observa el rostro del atacante, la Policía solo ha informado que “el caso está en investigación”.
La sucesión de hechos, sumada al anuncio de más patrullaje e intervención barrial, pone el foco en la brecha entre la respuesta oficial y la demanda ciudadana de resultados verificables. En un asunto tan sensible como la seguridad, el episodio vuelve a presionar a las autoridades del gobierno de Luis Abinader para explicar no solo operativos y visitas, sino también por qué persisten casos de alto impacto sin esclarecimiento público suficiente.
