La desconfianza hacia la Policía Nacional sigue instalada en sectores del Distrito Nacional y vuelve a colocar bajo escrutinio la respuesta de las autoridades frente a la violencia y los abusos. Ciudadanos consultados en Villa Juana y Villas Agrícolas afirmaron que no solo no se sienten protegidos, sino que temen ser asaltados por los propios agentes, en un contraste directo con el discurso de reforma policial.
Durante un recorrido realizado por Hoy, los entrevistados coincidieron en que no esperan que la reforma transforme la conducta de los miembros de la institución ni erradique la corrupción. Mauro Suarez atribuyó parte del problema al reclutamiento y a la falta de depuración de aspirantes, mientras que Martín Méndez resumió el nivel de deterioro de la confianza al asegurar que le teme más a la policía que a los delincuentes. Otro ciudadano, identificado como alias “Félix”, advirtió sobre la necesidad de evaluar la salud mental de los agentes antes de ponerlos al servicio de la población.
Entre las medidas planteadas por los consultados figuran la cancelación de gran parte de los miembros, mayores filtros de ingreso, evaluaciones psicológicas y una formación centrada en el respeto y la protección ciudadana. El reclamo de fondo apunta a una alerta institucional: cuando la sociedad civil percibe a la fuerza llamada a protegerla como una amenaza, la exigencia de vigilancia, control y explicaciones al poder deja de ser un debate político y pasa a ser una prioridad de Estado.
