El documental «NAZA» y el premio especial del jurado que recibió en la Mostra de Venecia devolvieron la atención sobre los ataques contra civiles palestinos en Gaza y sobre el uso de herramientas tecnológicas en operaciones militares de alto impacto humano. La cinta, firmada por los periodistas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, reúne el testimonio de 24 miembros de las fuerzas israelíes que describen bombardeos contra civiles palestinos ejecutados a partir de dispositivos creados con inteligencia artificial.
Szor explicó a AFP que la película muestra el uso de un programa espía para abrir teléfonos de personas dentro de un edificio y escuchar “los últimos momentos de los niños, las mujeres, los hombres que van a ser bombardeados”. Los testimonios añaden que, por cada objetivo que se busca eliminar, pueden morir múltiples víctimas colaterales, hasta cientos, en un mismo ataque. El propio título, «NAZA», alude al eufemismo usado por los servicios de inteligencia israelíes para referirse al número de civiles que probablemente fallecerán en un bombardeo.
El ejército israelí rechazó “categóricamente” las acusaciones y puso en duda que la película se apoye en testimonios anónimos, al señalar que sus identidades “no pueden ser verificadas”. También sostuvo que los extractos citados incluyen afirmaciones sobre estrategia nacional y militar que “claramente escapan al conocimiento de soldados de rango inferior”. Frente a esa denuncia y el desmentido oficial, el dato verificable sigue siendo el saldo de la ofensiva: al menos 73.658 muertos palestinos desde octubre de 2023, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás, cuyas cifras la ONU considera fiables. La ofensiva comenzó tras el ataque de milicianos de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que causó 1.221 muertos, según un recuento de AFP basado en cifras oficiales israelíes.
