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La Parada Dominicana del Bronx termina entre abucheos, pleitos y daños a vehículos

agosto 3, 2026 · Redactor
La Parada Dominicana del Bronx termina entre abucheos, pleitos y daños a vehículos
Foto: diariodigitalrd.com

La secuencia contrasta con la experiencia descrita en Harlem y vuelve a poner sobre la mesa el control, la seguridad y la rendición de cuentas en actos que dicen representar a la diáspora.

Lo que debía ser una celebración comunitaria en el Bronx acabó descrito por el autor como un escenario de tensión y desorden, muy distinto a la Parada Africana de Harlem, donde asegura que primaron la decencia, el respeto y el orden. En la Parada Dominicana celebrada el domingo 26 de julio, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, figura invitada principal, fue abucheado durante el desfile, un episodio que elevó la presión sobre su seguridad y sobre los representantes oficiales y agentes policiales presentes.

Mamdani acudió al acto luego de las elecciones primarias del Partido Demócrata del 23 de junio, en las que Darializa Ávila Chevalier resultó favorecida frente a Adriano Espaillat. El texto sostiene que, al no hablar español, era casi seguro que no entendiera lo que le gritaba un grupo minoritario de quisqueyanos; sin embargo, eso sí lo habrían comprendido quienes estaban a cargo del dispositivo oficial. Para el autor, ese momento dejó al descubierto la distancia entre la proyección institucional del evento y lo que terminó ocurriendo en la calle.

Pese a que el desfile arrancó a las 11:00 de la mañana con 32 carrozas organizadas por Felipe Febles y concluyó a las 2:00 de la tarde, el balance final incluyó pleitos, riñas violentas y daños a vehículos privados. Febles lo calificó como un evento exitoso, aunque lamentó que al final surgieran incidentes atribuidos a personas que se filtraron para supuestamente hacer daño. Además del irrespeto descrito hacia la bandera dominicana, la secuencia refuerza la necesidad de mayor vigilancia y de explicaciones sobre cómo se protege una actividad que pretende representar a la comunidad sin trasladarle costos sociales ni deteriorar su imagen pública.