Cada 5 de agosto, Santo Domingo recuerda su fundación como la primera ciudad establecida por los europeos en Latinoamérica. Sin embargo, la controversia entre 1496 y 1498 mantiene abierto un contraste incómodo entre el acto conmemorativo y las dudas históricas que persisten sobre la edad real de la capital dominicana.
Según los registros citados en el texto, Bartolomé Colón fundó la ciudad el 5 de agosto de 1496 con el nombre de Nueva Isabela, y después Nicolás de Ovando la trasladó en 1502 a la margen occidental del río Ozama. Más adelante, también se rebautizó como Santo Domingo de Guzmán. Pese a ese peso histórico, la propia discusión sobre la fecha exacta de origen deja ver la necesidad de mayor rigor institucional al fijar efemérides, relatos públicos y conmemoraciones de una ciudad presentada como la Primada de América.
La importancia de Santo Domingo no se pone en duda: durante la época colonial se afianzó como centro administrativo, religioso y cultural del Nuevo Mundo, con hitos como el Hospital San Nicolás de Bari, la Catedral Primada de América y la Universidad Santo Tomás de Aquino. Justamente por ese valor simbólico, el debate exige una fiscalización más cuidadosa de la forma en que se comunica la historia de la capital, hoy bajo la gestión de Carolina Mejía, para evitar que el discurso conmemorativo se imponga sobre la precisión que una ciudad de ese peso institucional demanda.
