La muerte del oficial retirado de la Policía Nacional Bolívar Hernández durante un incendio en su casa, en Canca La Reyna, provincia Espaillat, también pone sobre la mesa las condiciones que antecedieron al siniestro. El fuego se originó alrededor de la 1:00 de la madrugada, en la habitación donde dormía Hernández, quien quedó atrapado debido a la discapacidad física que padecía.
Nieves Altagracia, encargada de sus cuidados desde hace unos seis años, contó que antes del incendio se produjeron interrupciones y fluctuaciones en el servicio eléctrico, por lo que atribuyó de forma preliminar el origen del hecho a un cortocircuito. “La luz se iba y pestañeaba. Eso fue un cortocircuito ya que la luz se fue y después vino con fuerza”, dijo. Ese relato sitúa el foco en un resultado concreto y verificable: una vivienda convertida en escenario de tragedia tras fallas reportadas por quienes estaban en el lugar.
Altagracia explicó que ella dormía en otra parte de la casa cuando un vecino los alertó sobre el fuego. Junto a su esposo intentó entrar a la habitación para sacar a Hernández, pero las condiciones del incendio se lo impidieron; durante ese intento, su esposo sufrió quemaduras leves. “Mi marido no le daba tiempo ya entrar en la habitación para sacarlo”, expresó. También señaló que fue un vecino quien les permitió salir antes de que las llamas alcanzaran otras áreas, en un episodio que vuelve a poner bajo vigilancia las respuestas y condiciones que rodean hechos de alto costo humano.
