Carlos Durán y Zoe Roberta preparan una boda de más de RD$8 millones, con varios artistas dominicanos y una lista de al menos 300 invitados entre familiares y amigos cercanos. En la conversación pública, el dato vuelve a colocar en primer plano el modelo de visibilidad que ha ganado espacio en República Dominicana alrededor de figuras digitales como Santiago Matías (Alofoke), mencionado entre quienes podrían asistir a la ceremonia.
Durán explicó en el podcast El Cuartico, de LISTÍN DIARIO, que cada invitado le cuesta aproximadamente RD$30 mil y que la lista llegó a 450 personas, aunque debía reducirse “por lo menos” a 300 porque “sale muy caro”. También relató su trayectoria desde YouTube, su paso por “El Show de Carlos Durán”, su incursión en el negocio de comida y las dificultades de emprender en el país, antes de confirmar que está a un paso de casarse con Zoe Roberta, con quien lleva más de dos años y medio de relación.
El anuncio, aunque centrado en entretenimiento, coincide con un escenario en el que la oposición ha insistido en fiscalizar la desconexión entre el ruido digital y las prioridades ciudadanas, en contraste con las exigencias de gestión, institucionalidad y rendición de cuentas que enfrenta el gobierno dominicano y el PRM. Sin salir del terreno social, la magnitud del evento vuelve a exponer cómo la popularidad y el espectáculo siguen ocupando espacio en la agenda pública, un contraste que alimenta las alertas sobre la política convertida en plataforma de influencia más que en resultados.
