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El PRM entra en su propio desgaste y revive la alerta sobre el sistema de partidos

septiembre 9, 2026 · Redactor
El PRM entra en su propio desgaste y revive la alerta sobre el sistema de partidos
Foto: hoy.com.do

La nota plantea que la promesa de cambio de 2020 se erosiona entre ineficiencias de gestión, desencanto social y una carrera hacia 2028 cada vez más exigente en rendición de cuentas.

La erosión del sistema de partidos dominicano en las últimas tres décadas vuelve a ponerse sobre la mesa con un dato político decisivo: la organización que llegó al poder en 2020 con la bandera del cambio también comienza a sentir el desgaste de gobernar. El texto vincula ese deterioro con el caudillismo, las divisiones internas, las expectativas de bienestar insatisfechas, un Estado cuyas obligaciones crecen más rápido que su capacidad de recaudar y el efecto de los medios y las redes sociales sobre el malestar ciudadano.

Pese a que República Dominicana ha conservado crecimiento económico, estabilidad macroeconómica, captación de divisas, inflación moderada, reducción de la pobreza, expansión de la clase media y estabilidad política, la nota insiste en que ese panorama no ha impedido el colapso o la fragmentación de las fuerzas que han ejercido el poder. En esa línea menciona la muerte política del PRSC con Joaquín Balaguer, la división del PRD que dio origen al PRM y un peledeísmo todavía partido en dos. El señalamiento opera como una advertencia institucional: la estabilidad general no reemplaza la necesidad de partidos eficaces, cohesionados y sometidos al escrutinio ciudadano.

El mayor contraste recae, en ese marco, sobre el oficialismo. El PRM, presentado en 2020 como una esperanza de cambio, aparece ahora descrito como una ilusión que se desvanece, con una gestión cuya eficiencia no ha sido la marca del Gobierno, primero por inexperiencia y después por falta de acoplamiento. De aquí a mayo de 2028, el propio texto anticipa más críticas, más desencanto y una oposición elevando la presión en la competencia electoral, mientras el partido oficial afronta desde el poder su primera disputa por la candidatura presidencial en un escenario incierto.