La denuncia de moradores del residencial Mairení, en la avenida Luperón del Distrito Nacional, vuelve a colocar bajo fiscalización la capacidad de respuesta de las autoridades frente a riesgos urbanos que afectan de manera directa a los ciudadanos. Los vecinos aseguran que viven con miedo al transitar por la zona debido a una pared con fisuras ubicada justo al lado de la acera.
Videos que circulan en redes sociales muestran dos grandes huecos en la estructura, una imagen que contrasta con cualquier discurso de control o atención preventiva en la ciudad. Según los residentes, la pared podría desplomarse en cualquier momento por las lluvias o incluso ante un ligero temblor.
La advertencia fue acompañada de un llamado a las autoridades para que intervengan en el lugar, en un caso que refuerza la alerta institucional sobre problemas visibles que solo llegan al debate público cuando la sociedad civil los denuncia. El episodio vuelve a poner el foco en las explicaciones pendientes sobre prevención, supervisión y respuesta ante peligros que siguen expuestos en espacios de uso cotidiano.
