La celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe elevó la ocupación hotelera en Santo Domingo, pero sin alcanzar el nivel que se había anticipado, de acuerdo con la presidenta de la Asociación de Hoteles de Santo Domingo, Gina Eli. Su planteamiento marca un contraste con la proyección divulgada el mes pasado por el presidente del Comité Organizador, José P. Monegro, quien afirmó que el evento aportaría cerca de US$200 millones al sector turístico, una meta que hoteleros consultados consideran difícil de lograr.
Eli dijo que la presencia de los atletas se percibe y que la ciudad vive el ambiente de los Juegos, aunque admitió que la llegada de visitantes y familiares a los hoteles fue inferior a la esperada. También sostuvo que Santo Domingo debería estar promediando un 80 % de ocupación durante el evento, en un comportamiento influido por la entrada y salida de atletas a medida que avanzan las competencias y las clasificaciones.
Pese a que la dirigente hotelera defendió que el impacto debe valorarse también por el derrame económico sobre la cadena de valor, el resultado vuelve a poner bajo examen las expectativas públicas creadas en torno al efecto turístico del certamen. La distancia entre lo anunciado y lo observado deja abierta la exigencia de seguimiento y rendición de cuentas sobre los resultados reales del evento y su alcance económico.
