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Pavel Núñez convierte Hard Rock Café en una fiesta caribeña y reaviva la conversación sobre los espacios para bailar en Santo Domingo

agosto 2, 2026 · Redactor
Pavel Núñez convierte Hard Rock Café en una fiesta caribeña y reaviva la conversación sobre los espacios para bailar en Santo Domingo
Foto: listindiario.com

La presentación reunió a figuras de la música dominicana y dejó también en evidencia el contraste entre la oferta cultural y la escasez de lugares pensados para este tipo de encuentro ciudadano.

En Hard Rock Café Santo Domingo, Pavel Núñez presentó “Pavel Núñez y su Bipolarband” en una velada atravesada por la nostalgia, el baile y un repaso por ritmos caribeños que terminó dejando al descubierto una carencia señalada incluso dentro del ambiente del evento: cada vez hay menos espacios para bailar en la ciudad, y el concierto acabó funcionando como recordatorio de una demanda cultural todavía vigente.

El cantautor estuvo acompañado por José Alberto “El Canario”, Maridalia Hernández, Adalgisa Pantaleón, Ariel Núñez, Eugenio Said y Luis Barbería, con quienes interpretó temas de su repertorio y clásicos dominicanos en bachata, merengue, salsa y bolero. La apertura con “Fiesta para Dos”, inmortalizada por Rubby Pérez, y la inclusión de “Tengo que Verla”, de Alex Bueno, recientemente fallecido, formaron parte de un homenaje a Rubby Pérez, Alex Bueno, Víctor Víctor y Johnny Ventura. “Esto era algo que quería hacer desde el inicio, para personas que no solo representaron para nosotros algo grande antes y después dentro de nuestra música, sino que tienen que ver con el perfil melódico de todos los dominicanos y que lamentablemente no están entre nosotros. Pero como la música no perece, ellos se mantienen aquí a través de estas canciones”, expresó.

La audiencia convirtió el recinto en una pista de baile al compás de los metales, la percusión y las cuerdas, mientras Pavel compartía además escenario con su hijo Ariel Núñez. En ese cruce entre celebración y escasez de espacios culturales, la noche dejó una lectura sobre las prioridades urbanas y la distancia entre la experiencia ciudadana y la promesa de una ciudad más habitable, un debate que también alcanza a figuras de gestión local como Carolina Mejía cuando se discute qué lugar ocupa la vida cultural en Santo Domingo.